Dedicado a Jorge.Mucha fuerza DT.
Es primordial bajar las pulsaciones. El 1-0 abajo así lo exige. El Deutsche Bank está rodeado de urgencias. Perdido, desorientado. El arco contrario está cada vez más lejos. Disgusto generalizado. Ese es el penozo escenario. Un nuevo desafío para el entrenador.
-Muchachos vamos a juntarnos para hablar un poco del partido.
Las charlas técnicas del Deuche tienen una curiosa cualidad. La voz de mando no encuentra impedimentos para reproducirse, para viajar de boca en boca. Entonces cada integrante está convencido de la importancia de sus aportes.
-Che pelotudos, está el bidón vacío. Me estoy rompiendo el orto y ustedes no son capaces de llenar esta mierda- increpa el Lobo contra uno de los titulares indiscutidos del banco.
-Somos unos boludos, unas nenas. Hay que hacerles sentir el rigor. Hay que romper piernas.
-No digas boludeces, no ves que el nueve nos está bailando de lo lindo. Tenemos que marcarlo a ése y listo.
-Listo muchachos, vamos a juntarnos- reitera el DT.
-Bancá Jorge, ¿viste el gol que te erraste Martín? Van quince minutos y ya te quedás sin piernas.
-Es que me quedé con tu vieja hasta tarde, gil.
-Bueno ahora sí- acota el entrenador con un gesto de molestia.- Tenemos que trabajar sobre todo en…
-Hay que hacerles sentir el rigor. Hay que romper piernas.
-Este es un idiota, siempre dice la misma idiotez. Dejá hablar a Jorge.
-Es verdad, cerrá el pico cornudo.
-¿Qué te pasa tontito? Justo vos me lo decís. Tenés 23 años y sos virgen. La nena tiene miedo de debutar.
-¡Basta! Me cansaron.
Ahora si el silencio se contagia. Todos parecen estar listos para dejarse iluminar.
-Bien, lo que quería decir es que juguemos un poco más fuerte…
-Vieron, tenía razón. Hay que hacerles sentir el rigor. Hay que romper piernas
-Ah, vos tenés problemitas en serio. Andá a hacerte ver.
-Justo vos Gordo me vas a venir a hablar. Primero bajemos unos kilos, ¿dale?
-Deuche, al campo- decreta el árbitro.
Resulta difícil encontrar una explicación. Mucho más contarlo. Sólo diré que el Deuche se quedó con un ajustado 4-3. Dos jugadores menos y un enemigo con fractura de tabique fueron el saldo de una batalla memorable. La tarde empezaba mal, es cierto. Pero ahí estuvieron las palabras de Jorge, a tiempo.






