
-Vieja, ¿dónde mierda me dejaste las medias de Los Andes?
-Las tiré. Es que parecías un linyera con esas medias todas rotas. Te compré unas nuevas. No importa que sean de Temperley, ¿no?
Una madre lo es todo para un hijo. Pero su amor incondicional muchas veces le impide comprender las reglas básicas de un futbolista. Sin tomar conciencia de la gravedad de algunos de sus procedimientos, lastima. Y con fuerza.
-¿Me estás jodiendo? Esas medias eran cábala. La puta que me parió. Y Ahora qué mierda hago, qué hago.
Nadie creería que aquellas medias, reparadas con cinta una y otra vez, le otorgan poderes. Pero quién se animaría a aseverar que esas pobres prendas de vestir no lo catapultaron a la cima de la tabla de artilleros.
-Hijo dejá de revolver la bolsa de basura por favor.
Cada uno con su amuleto. Una vincha para el pelado del equipo o los mejores botines, esos que se traen de afuera, para el más limitado del Deuche.
-Perdón muchachos pero ustedes saben que sin los F58 de Nike última generación no le puedo pegar bien a la pelota.
Variadas y hasta ridículas. Muchas veces las cábalas del Deuche rozan el absurdo.
Ahí llega el Pastel después de dar una vuelta por el boliche. Sus amigos lo esperan inquietos.
-¿Cómo te fue está vez? ¿Podemos quedarnos tranquilos?
-Quedate piola. Otra vez las cábala del arquero.
Hasta tiene un nombre. No sólo resulta cómica la cábala del arquero, sino que generalmente es idolatrada. Todos se preocupan porque el sábado sucedan tres cosas: que el Pastel asista al boliche, que ella también concurra y que su muñeca esté intacta. Y otra vez el mismo interrogante ¿Quién se anima a decretar que la notable actuación del Pastel del último fin de semana no fue producto de la cábala del arquero?
Aquel sábado fue diferente. Los ingredientes estaban listo, pero algo salió mal.
-¿Alguién me puede decir que hace el Pastel sólo en la pista?
-¿No estaba con la minita?
-No, recién la vi salir con un pibe.
Nadie se animó a interrogar al Pastel. Casi desilusionados dejaron sus respectivos tragos sobre la barra y se fueron como si estuvieran de luto.
-Encima el pelotudo de Pata se fue temprano y es el único que tiene coche.
El destino fue coherente con el Pastel. Un gol el contra, uno olímpico y una roja sobre el final del partido tras pegarle a uno de sus propios compañeros.
Curiosidad o no, el Deuche ganó 3-2. Pata fue la figura del partido con el primer triplete de su existencia.
-Hijo de puta. Seguro que te clavaste una jarra de droga.
-Para nada. Me fui del boliche tempranito para poder dormir. Esa es mi cábala.